Eso puede implicar extraer un personaje de un chroma, reconstruir una zona oculta, eliminar un elemento de rodaje, integrar un render 3D, ajustar un matte painting, crear máscaras, corregir color o igualar el comportamiento óptico de los elementos.
Un plano de composición suele construirse por capas lógicas, aunque el software utilizado pueda ser nodal. Primero se analiza el material, después se separan problemas y elementos, y finalmente se integran hasta que todos reaccionan de forma coherente.
Una estrategia habitual es identificar foreground, midground y background; revisar qué elementos necesitan tracking o roto; decidir qué partes requieren reconstrucción; y establecer qué operaciones deben realizarse antes o después de color, blur, grain o integración.
El orden importa. Aplicar un efecto correcto en el momento equivocado puede generar bordes incorrectos, contaminación de color, pérdida de detalle o inconsistencias temporales.
La composición incluye muchas disciplinas que pueden aparecer juntas dentro de un mismo plano: keying, rotoscopia, clean-up, tracking, proyecciones, integración CGI, matte painting, relighting, color matching, grain, defocus, motion blur y finaling.
En producciones grandes algunas tareas pueden dividirse entre departamentos. En trabajos pequeños o en freelance, el compositor puede asumir gran parte de ese proceso.
Una composición profesional no se define por utilizar más nodos o más efectos. Se define por la coherencia de la imagen y por la capacidad del artista para detectar qué está fallando.
Los problemas suelen aparecer en detalles: un edge demasiado limpio, un desenfoque incorrecto, un negro que no pertenece a la fotografía, una sombra sin relación con la luz, un grain que desaparece, un motion blur incoherente o un elemento que no respeta la profundidad.
Por eso el criterio visual es tan importante como la técnica. Saber cómo hacer algo es útil; saber cuándo, por qué y cuánto aplicarlo es lo que hace que el plano funcione.
After Effects también permite realizar composición y es especialmente fuerte en motion graphics, diseño y workflows basados en capas. La elección depende del tipo de proyecto, del pipeline, del equipo y del nivel de complejidad del plano.
Un buen compositor necesita algo más que dominar software. Debe entender fotografía, luz, color, perspectiva, profundidad, lente, movimiento, integración y continuidad temporal.
También necesita capacidad de análisis. Antes de empezar un plano conviene preguntarse qué se quiere conseguir, qué partes del plate pueden conservarse, qué problemas son prioritarios y cuál es la estrategia más limpia para resolverlos.
La mejor forma de empezar es construir fundamentos antes de saltar a planos complejos. Conviene aprender primero canales, máscaras, merges, transformaciones, color, premultiplicación, tracking básico y lectura de imagen.